Padre Santo, no permitas que nos pasemos la vida deambulando, sin llegar a verte, reconocerte y seguirte. Una vez que te encontremos danos la perseverancia necesaria para seguirte y proclamarte en cada uno de nuestros actos…Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos…Amén.
Roguemos al Señor…
Te lo pedimos Señor.
(Añade tus oraciones por las intenciones que desees, para que todos los que pasemos por aquí tengamos oportunidad de unirnos a tus plegarias)
Vayan proclamando que el Reino de los Cielos está cerca. Curen enfermos, resuciten muertos, purifiquen leprosos, expulsen demonios. Gratis lo recibieron; denlo gratis.
Texto del evangelio Mt 9,35-10,1.6-8
35. Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia. 36. Y al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor. 37. Entonces dice a sus discípulos: «La mies es mucha y los obreros pocos. 38. Rueguen, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies.» 01. Y llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia. 06. diríjanse más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 07. Vayan proclamando que el Reino de los Cielos está cerca. 08. Curen enfermos, resuciten muertos, purifiquen leprosos, expulsen demonios. Gratis lo recibieron; denlo gratis.
Reflexión: Mt 9,35-10,1.6-8
Mateo 9,35-10,1.6-8 – el Reino de los Cielos está cerca
El Señor da un poder extraordinario a sus discípulos. ¿Por qué? Porque siente compasión de la muchedumbre que deambulaban como ovejas sin pastor. Es decir que sin Jesucristo estamos perdidos. Es precisa su intervención. Para eso lo ha enviado Dios Padre.
Aunque Él va caminando de pueblo en pueblo, es evidente que no es suficiente, porque todos necesitamos de Él, por donde va. Es mucho más la gente que necesita de Él, que anda perdida, que aquella a la que puede llegar. Esto lo conmueve profundamente.
Así, será imposible, por lo que hace dos cosas. La primera es instarnos a que pidamos a Dios que mande más operarios a este campo de Evangelización. La segunda es darles poderes extraordinarios a los discípulos. Solo así se puede garantizar la cobertura necesaria.
Vayan proclamando que el Reino de los Cielos está cerca. Curen enfermos, resuciten muertos, purifiquen leprosos, expulsen demonios. Gratis lo recibieron; denlo gratis.
1.Por aquellos días aparece Juan el Bautista, proclamando en el desierto de Judea:
2.«Convertíos porque ha llegado el Reino de los Cielos.»
3.Este es aquél de quien habla el profeta Isaías cuando dice: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas.
4.Tenía Juan su vestido hecho de pelos de camello, con un cinturón de cuero a sus lomos, y su comida eran langostas y miel silvestre.
5.Acudía entonces a él Jerusalén, toda Judea y toda la región del Jordán,
6.y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados.
7.Pero viendo él venir muchos fariseos y saduceos al bautismo, les dijo: «Raza de víboras, ¿quién os ha enseñado a huir de la ira inminente?
8.Dad, pues, fruto digno de conversión,
9.y no creáis que basta con decir en vuestro interior: «Tenemos por padre a Abraham»; porque os digo que puede Dios de estas piedras dar hijos a Abraham.
10.Ya está el hacha puesta a la raíz de los árboles; y todo árbol que no dé buen fruto será cortado y arrojado al fuego.
11.Yo os bautizo en agua para conversión; pero aquel que viene detrás de mí es más fuerte que yo, y no soy digno de llevarle las sandalias. El os bautizará en Espíritu Santo y fuego.
12.En su mano tiene el bieldo y va a limpiar su era: recogerá su trigo en el granero, pero la paja la quemará con fuego que no se apaga.»
13.Entonces aparece Jesús, que viene de Galilea al Jordán donde Juan, para ser bautizado por él.
14.Pero Juan trataba de impedírselo diciendo: «Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?»
15.Jesús le respondió: «Déjame ahora, pues conviene que así cumplamos toda justicia.» Entonces le dejó.
16.Bautizado Jesús, salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y venía sobre él.
17.Y una voz que salía de los cielos decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco.»