Todas las entradas de: Miguel Damiani

Mateo 5,20-26 – si su justicia no es mayor

Texto del evangelio Mt 5,20-26 – si su justicia no es mayor

20. «Porque les digo que, si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.
21. «Han oído que se dijo a los antepasados: No matarás; y aquel que mate será reo ante el tribunal.
22. Pues yo les digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano «imbécil», será reo ante el Sanedrín; y el que le llame «renegado», será reo de la gehenna de fuego.
23. Si, pues, al presentar tú ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que un hermano tuyo tiene algo contra ti,
24. deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda.
25. Ponte enseguida a buenas con tu adversario mientras vas con él por el camino; no sea que tu adversario te entregue al juez y el juez al guardia, y te metan en la cárcel.
26. Yo te aseguro: no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo.

Reflexión: Mt 5,20-26

El Señor nos hace ver de diversas maneras la exigencia de Su Palabra, que va más allá de cuanto estamos habituados. No se trata entonces de hacer lo que todos hacen; nosotros estamos llamados a ir mucho más allá. Nos lo ha dicho de diversas maneras, así que debemos estar atentos y reflexionar al respecto. Fijémonos en la comparación que hace. Parece abismal la diferencia, sin embargo es claro que por ningún motivo podemos considerar como ejemplo o excusa para nuestro comportamiento la forma en que se comportan los escribas y fariseos, es decir los que detentan el poder, de los que sabemos que usualmente son hipócritas y practican la ley del embudo, es decir que siendo ellos los legisladores y los que tiene el deber de velar porque las leyes se cumplan, las aplican de un modo muy suigéneris, siendo muy permisivos con ellos mismos y exigiendo al extremo a los demás. Pues Jesús no nos dice tan solo que debemos ser justos en el sentido que todos esperan, incluso los hipócritas, sino que debemos ir más allá, al otro extremo. Entre dar la muerte a alguien y encolerizarse contra un hermano hay una distancia sideral, sin embargo el Señor quiere que rechacemos a tal extremo esta actitud, que la equipara. Es decir que para cualquiera de nosotros ha de ser tenido por un crimen el encolerizarnos con nuestros hermanos. A qué puede llevarnos esto, si no a vivir de tal modo que jamás, JAMÁS acudamos a la violencia en ningún sentido, ni física, ni verbal y podríamos agregar incluso ni de pensamiento, porque solo así podremos evitar cualquier manifestación externa de cólera. ¡Qué difícil! ¡Cuánto autocontrol se nos exige! Y es que el Camino que nos propone el Señor está muchísimo más allá de cuanto imaginamos o estamos acostumbrados a considerar. Jesús no quiere que hagamos lo que todos, así que la excusa aquella de “es normal”, porque “todos lo hacen”, no entra en ninguna de sus consideraciones. Nosotros hemos de actuar de otro modo, siguiendo el ejemplo de Jesús. Porque les digo que, si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.

Seguir leyendo Mateo 5,20-26 – si su justicia no es mayor

(332) vistas

Imágenes Relacionadas:

Diez dimensiones de la Iglesia que la descubren como compañera

En su nueva carta semanal, el arzobispo de Madrid, monseñor Carlos Osoro, invita a «contemplar a la Iglesia en diez dimensiones» para descubrir en ella «la gran compañera del camino en el que estamos metidos los hombres».

Conoce la Iglesia: ¡Anímate! ¡Entra! ¡Descubre! ¡Construye!

Carta pastoral del arzobispo de Madrid, Mons. Carlos Osoro. La Iglesia es un río que atraviesa la historia y la riega con la gracia de Dios que la fecunda en vida, bondad, belleza, justicia y paz

La Iglesia, lugar de encuentro con la Verdad

La Iglesia es el lugar del encuentro con el Hijo de Dios vivo y así es el lugar del encuentro con nosotros. La gran alegría que Dios nos da es que se hizo uno de nosotros, que podemos casi tocarlo y Él vive con nosotros. ¡Qué hondura tiene para todo hombre descubrir que tiene que vivir de la Verdad! Y pongo Verdad con mayúscula porque no se trata de verdades, sino que, más tarde o más temprano, si vivimos una vida consciente, hemos de situarnos ante la verdad de nuestra vida, de nuestra historia, de nuestra realidad, que nos lleva a necesitar de la Verdad. Podemos pasar por muchos momentos y por circunstancias muy diversas en nuestra vida pero, al final, los hombres sabemos que no podemos vivir en el engaño, tenemos que vivir de la Verdad. La Iglesia es el lugar del encuentro con la Verdad. Necesariamente tengo que recordar, para poder expresar esto, que el sí de María a Dios es el sí de la Iglesia. Aquellas palabras de la Virgen María, «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra», se prolongan en la Iglesia. La respuesta de María al ángel tiene su prolongación en la Iglesia, que está llamada a manifestar a Cristo en la historia, ofreciendo su disponibilidad para que Dios pueda seguir visitando a la humanidad con misericordia.

Seguir leyendo Diez dimensiones de la Iglesia que la descubren como compañera

(215) vistas

Imágenes Relacionadas:

Signo elocuente de Jesús en las bodas de Caná

Jesucristo transforma la Ley de Moisés en Evangelio, portador de alegría

Catequesis del Papa en la audiencia del miércoles 8 de junio de 2016

El papa Francisco ha explicado en la audiencia realizada en la Plaza de San Pedro, el pasaje de las bodas de Caná, donde Jesús cumple su primer “signo prodigioso”. Jesús se manifiesta como el esposo del Pueblo de Dios. Y este amor, es como la historia de dos enamorados. Dios y el hombres se encuentran, se buscan, se encuentra, se celebran y se aman: precisamente como el amado y la amada en el Cantar de los Cantares. Todo lo demás viene como consecuencia de esta relación.

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Antes de comenzar la catequesis quisiera saludar a un grupo de parejas que celebran el 50º aniversario de matrimonio. Eso sí que es el vino bueno de la familia. El vuestro es un testimonio que tiene que aprender los recién casados y los jóvenes a quienes saludaré después. Un bonito testimonio, gracias por vuestro testimonio.

Después de haber comentado algunas parábolas de la misericordia, hoy nos detenemos en el primer milagro de Jesús, que el evangelista Juan llama ‘signos’, porque Jesús no los hizo para suscitar maravilla, sino para revelar el amor del Padre. El primero de estos signos prodigiosos es contado precisamente por Juan (2, 1-11) y se cumple en Caná de Galilea. Se trata de una especie de “puerta de ingreso”, en la que están talladas palabras y expresiones que iluminan todo el misterio de Cristo y abren el corazón de los discípulos a la fe. Veamos algunas.

Seguir leyendo Signo elocuente de Jesús en las bodas de Caná

(246) vistas

Imágenes Relacionadas:

Mateo 5,17-19 – No he venido a abolir

Texto del evangelio Mt 5,17-19 – No he venido a abolir

17. «No piensen que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento.
18. Sí, les aseguro: el cielo y la tierra pasarán antes que pase una i o una tilde de la Ley sin que todo suceda.
19. Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos.

Reflexión: Mt 5,17-19

Hay varias ideas que podemos proponer para nuestra reflexión el día de hoy, inspirados en el Evangelio que acabamos de leer. Trataremos de enfocarnos en tres: precisión, coherencia y trascendencia. En cuanto a (1) precisión, hemos de tener la certeza que todo está milimétricamente calculado. A la Creación de la cual somos parte privilegiada, no le falta ni le sobra nada. Todo tiene su espacio, su tiempo y su razón de ser. No sobra el fuego, como tampoco el agua. El Cosmos con la infinidad de estrellas y cuerpos celestes que lo contienen, muchos de los cuales nos son y nos seguirán siendo ajenos por los siglos de los siglos tienen su cómo, su por qué y su para qué, aun cuando escape a nuestra comprensión. Cada una de las células, de las moléculas y las partículas que tiene nuestro organismo, que pueden seguir dividiéndose al infinito, tienen su razón de ser y existir, en la forma en que han sido creadas, porque tras todo esto hay una Inteligencia Infinita y por tanto superior a cuanto podemos imaginar y entender. Si nosotros hemos sido capaces de crear máquinas de precisión asombrosa, capaces de navegar por el torrente sanguíneo, podemos tratar de aproximarnos con la ayuda del pensamiento y la imaginación a la perfección de Dios, pero nunca lograremos abarcarla, porque siempre lo encontraremos sorprendentemente más allá de cuanto podemos pensar o imaginar, lo que, bien pensado, debe resultarnos lógico, puesto que se trata de Dios, nuestro Creador, Principio y Fin de todo cuanto existe. Increíblemente, de un modo sorprendente, que solo podía ser explicado por Él, Su Único Hijo se hizo hombre como nosotros y nació de la Virgen María –una mujer como nosotros, pero escogida por Dios para tal honor-, y vino a vivir entre nosotros con una Misión encomendada por Su Padre: Salvarnos de la muerte y del pecado, a fin que Vivamos Eternamente en el Reino de los Cielos, alabando y gozando de la presencia de Dios Padre, para lo cual fuimos creados. Todo ha sido calculado y organizado hasta el más mínimo detalle para hacerlo posible. Solo se necesita un ingrediente que depende de nuestra voluntad: que creamos. Si confiamos nuestras vidas a un piloto y una máquina creada por hombres para trasladarnos de un lugar a otro, ¿por qué nos cuesta tanto confiar en Dios que lo hizo TODO por amor? No piensen que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento.

Seguir leyendo Mateo 5,17-19 – No he venido a abolir

(442) vistas

Imágenes Relacionadas:

Mateo 5,13-16 – brille su luz ante los hombres

Texto del evangelio Mt 5,13-16 – brille su luz ante los hombres

13. Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve insípida, ¿cómo podrá ser salada de nuevo? Ya no sirve para nada, por lo que se tira afuera y es pisoteada por la gente.
14. Ustedes son la luz del mundo: ¿cómo se puede esconder una ciudad asentada sobre un monte?
15. Nadie enciende una lámpara para taparla con un cajón; la ponen más bien sobre un candelero, y alumbra a todos los que están en la casa.
16. Hagan, pues, que brille su luz ante los hombres; que vean estas buenas obras, y por ello den gloria al Padre de ustedes que está en los Cielos.

Reflexión: Mt 5,13-16

Estamos destinados a dar luz y sabor al mundo. Contrariamente a lo que muchos piensan, no se trata de pasar desapercibido, procurando mostrar un perfil bajo, porque nosotros no tenemos nada que esconder. Tampoco se trata de buscar la figuración por la vanidad o el orgullo que esto puede acarrearnos. Pero nuestra presencia no puede pasar desapercibida. No es que queramos caerle bien a todo el mundo, para que todos nos quieran y admiren. Se trata de ser un punto de referencia o un punto de inflexión. No buscamos notoriedad brindando nuestro criterio, pero nos tomamos en serio cada vez que es necesario opinar y buscamos portar la luz del Señor en cada situación que afrontamos, sea esta cotidiana o extraordinaria. Para nosotros no pasa desapercibido la forma en que las personas se tratan entre sí, las palabras que se dicen o los gestos que se dedican unos a otros. No es que seamos más exigentes que nadie, sino que tratamos de ser justos en toda ocasión, valorando a cada persona que se nos atraviesa como si se tratara del mismo Señor Jesucristo. Reconocemos que todos poseemos la misma dignidad que Dios Padre nos ha querido dar, la dignidad de Hijos de Dios y de este modo tratamos a cada persona como un emisario de Dios. Somos cautelosos, nos refrenamos y nos corregimos inmediatamente cuando nos damos cuenta que hemos cometido un error, procurando hacer sentir a cada persona valorada, atendida y oída con la importancia que esperan. Saludamos, nos despedimos, sonreímos, somos amables, no nos burlamos y nos esforzamos por hacer sentir cómodos a nuestros interlocutores ocasionales. Ello no nos exime de tomar la posición correcta cuando ellos es necesario, diciendo claramente y sin temor lo que es correcto. No buscamos notoriedad, sino que prevalezca siempre la verdad. Si hemos de ser conocidos, que sea por ser indoblegables e intransigentes al momento de hacer lo que es correcto. No entramos en componendas ilegales a espaldas de los interesados, para obtener provecho propio. ¡Hacemos siempre lo correcto! Con una sola condición: para mayor Gloria de Dios. Es decir que no buscamos que nos miren y admiren, sino que vean que Bueno es el Señor a quien servimos con mucha alegría. Hagan, pues, que brille su luz ante los hombres; que vean estas buenas obras, y por ello den gloria al Padre de ustedes que está en los Cielos.

Seguir leyendo Mateo 5,13-16 – brille su luz ante los hombres

(464) vistas

Imágenes Relacionadas:

Mateo 5,1-12 – Alégrense y muéstrense contentos

Texto del evangelio Mt 5,1-12 – Alégrense y muéstrense contentos

01. Jesús, al ver toda aquella muchedumbre, subió al monte. Se sentó y sus discípulos se reunieron a su alrededor.
02. Entonces comenzó a hablar y les enseñaba diciendo:
03. «Felices los que tienen el espíritu del pobre, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
04. Felices los que lloran, porque recibirán consuelo.
05. Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
06. Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
07. Felices los compasivos, porque obtendrán misericordia.
08. Felices los de corazón limpio, porque verán a Dios.
09. Felices los que trabajan por la paz, porque serán reconocidos como hijos de Dios.
10. Felices los que son perseguidos por causa del bien, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
11. Felices ustedes, cuando por causa mía los insulten, los persigan y les levanten toda clase de calumnias.
12. Alégrense y muéstrense contentos, porque será grande la recompensa que recibirán en el cielo. Pues bien saben que así persiguieron a los profetas que vinieron antes de ustedes.

Reflexión: Mt 5,1-12

Se nos pide vivir de un modo muy distinto al común de los mortales, un modo exigente, modesto y austero en todos los sentidos y sin embargo mantener una actitud positiva, alegre, satisfecha. A la usanza del mundo, cualquiera que viviera las bienaventuranzas tendría que sentirse disminuido, sobrecogido y triste, con poco ánimo para nada, con una actitud apesadumbrada propia de aquel que está siendo sometido a duros sacrificios o que tiene que cargar pesadas cargas. Y es que difícilmente movemos un dedo si no obtenemos algún tipo de reconocimiento y si nos sacrificamos, lo menos que queremos es gratitud y alguna mención especial que permita reconocer nuestros méritos, privaciones o esfuerzos. Por ningún motivo estamos dispuestos a aceptar esta situación de desventaja como algo pasajero, que llevado sin resentimientos pudiera acarrearnos la salvación. Así, algunos hacemos del superar estas situaciones adversas una razón poderosísima para nuestros actos, procurando salvarlas a cualquier precio, como si no hubiera nada más importante que el superar estas limitaciones y obstáculos, caiga quien caiga. Pero, si bien Dios no quiere que pasemos hambre o padezcamos por el abuso de otros, tampoco desea que cambiemos el orden por la fuerza y la violencia, sino pacíficamente, a través del diálogo y del entendimiento, teniendo la resignación y la paciencia necesarias para saber ver al horizonte, con una perspectiva más amplia que permita acepar estas situaciones temporales, emprendiendo cualquier movimiento para el cambio, sin perder de vista que ello ha de ser fruto del entendimiento, la armonía, la paz, el amor y la fe. Alégrense y muéstrense contentos, porque será grande la recompensa que recibirán en el cielo. Pues bien saben que así persiguieron a los profetas que vinieron antes de ustedes.

Seguir leyendo Mateo 5,1-12 – Alégrense y muéstrense contentos

(1158) vistas

Imágenes Relacionadas:

Lucas 7,11-17 – el Señor se conmovió

Texto del evangelio Lc 7,11-17 – el Señor se conmovió

11. En seguida, Jesús se dirigió a una ciudad llamada Naím, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud.
12. Justamente cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, llevaban a enterrar al hijo único de una mujer viuda, y mucha gente del lugar la acompañaba.
13. Al verla, el Señor se conmovió y le dijo: «No llores».
14. Después se acercó y tocó el féretro. Los que los llevaban se detuvieron y Jesús dijo: «Joven, yo te lo ordeno, levántate».
15. El muerto se incorporó y empezó a hablar. Y Jesús se lo entregó a su madre.
16. Todos quedaron sobrecogidos de temor y alababan a Dios, diciendo: «Un gran profeta ha aparecido en medio de nosotros y Dios ha visitado a su Pueblo».
17. El rumor de lo que Jesús acababa de hacer se difundió por toda la Judea y en toda la región vecina.

Reflexión: Lc 7,11-17

La Palabra del Señor tiene siempre el poder de atraernos y fascinarnos. No hay lectura que no toque una fibra profunda en nuestros corazones y la haga vibrar en su verdadera dimensión. Sin embargo la historia que se narra e este pasaje es sin lugar a dudas de las más extraordinaria y enternecedoras. Si hace tan solo unos días veíamos a un Jesucristo enérgico y fuerte emprenderla con dureza contra los mercaderes en el templo, hoy muestra una dulzura y una sensibilidad que no puede nada más que hacernos sentir felices y confiados de estar con Él, de que nos haya escogido, que nos haya llamado. ¡Cómo no permanecer a Su lado! Jesús es incapaz de fallarnos. Por eso, si en alguien podemos confiar es en Él. Podemos anticipar que su gran corazón jamás podrá defraudar nuestras esperanzas. Si en alguien podemos confiar más que en el Sol y las estrellas del firmamento es en Jesucristo. Él no nos dejará jamás; no pasará de largo, indiferente, insensible. Él sabe ver y comprender lo que sucede. Es así que se acerca a esta pobre viuda que lloraba la muerte de su hijo y sin mediar pedido alguno, simplemente porque pasaba por allí y vio lo que sucedía, se acercó a consolarla y acto seguido se aproximó al féretro y sin mediar palabra, volvió a la vida al joven que estaban por enterrar. ¿Por qué lo hizo? Porque se conmovió al ver el sufrimiento de aquella pobre viuda; porque es eternamente misericordioso y porque, sin lugar a dudas, es Dios. ¡Qué alegría, qué Gracia tener a Dios con nosotros! No podemos otra cosa que repetir con Santa Teresa: Quién a Dios tiene, nada la falta. Con un Dios como Jesucristo, tan sensible, tan amoroso, tan justo y bueno, ¿qué nos puede faltar? ¿No es suficiente para creerle, oírle y obedecerle? ¿A quién podremos recurrir en búsqueda de alivio y consuelo? Al verla, el Señor se conmovió y le dijo: «No llores». Después se acercó y tocó el féretro. Los que los llevaban se detuvieron y Jesús dijo: «Joven, yo te lo ordeno, levántate».

Seguir leyendo Lucas 7,11-17 – el Señor se conmovió

(1114) vistas

Imágenes Relacionadas:

El Movimiento Regnum Christi

Regnum Christi, un movimiento de la Iglesia

La semana que termina concluyó en Roma la importante convención Internacional de laicos de Regnum Christi, con una misa en el Centro de estudios superiores de los Legionarios de Cristo, celebrada por el director general de la congregación, el padre Eduardo Robles-Gil. La finalidad de la convención internacional que ha durado una semana ha sido profundizar la manera en que los laicos están llamados a encarnar y vivir el carisma del Regnum Christi, así como a participar en el gobierno de la misión común.

Regnum Christi, inició en el año 2010 un proceso de renovación profundo de la mano de la Iglesia, en el que están participando todos sus miembros y que esta semana da un paso más. La convención de laicos propondrá así en su conclusión, recomendaciones al director general sobre cómo plasmar en los futuros estatutos el modo en que quieren vivir este carisma.

Seguir leyendo El Movimiento Regnum Christi

(297) vistas

Imágenes Relacionadas: