«Si el mundo los odia, sepan que a mí me ha odiado antes que a ustedes. Si fueran del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero, como no son del mundo, porque yo al elegirlos los he sacado del mundo, por eso los odia el mundo.
Sábado de la 5ta Semana de Pascua | 05 Mayo 2018 | Por Miguel Damiani
Meditemos en aquello de habernos elegido. Es un concepto muy fuerte para asimilarlo de un momento a otro. Como muchos, pensaba que yo había decidido seguir al Señor. Ahora resulta que lo sigo porque Él me ha elegido.
¡Qué forma de elegir tan singular que tiene el Señor! Es muy distinta a la nuestra. Resulta que poco a poco y con la ayuda de nuestro discernimiento, la oración, los sacramentos y Espíritu Santo nos va persuadiendo que es con Él con quien debemos estar, que es a Él a quien debemos seguir.
Estamos advertidos: seguir a Cristo no te hace popular; todo lo contrario. Desde que empiezas a tratar de corregir a tus hermanos y a poner en evidencia malos manejos, mentiras e injusticias, la gente te marca y empiezan a hablar mal de ti. ¿Quién se ha creído este? ¿Quién es para venir a decirnos a nosotros lo que está bien y lo que está mal? ¿Acaso no sabemos muy bien de dónde viene? A nosotros no nos va a engañar. Cucufato, fundamentalista, conservador, anticuado, fascista, hipócrita, santurrón, chupa cirios, alcahuete de pedófilos, lunático, baboso, aguafiestas, son tan solo algunos de los calificativos que te lloverán según la ocasión.
Si de verdad te comprometes con Cristo, verás cómo cada vez más tus amigos te empiezan a abandonar, callándose cuando te ven llegar, murmurando, burlándose de ti, haciendo mofa y poniéndote sobrenombres ridículos, cuando no abandonan incómodos el lugar al que entras o apabullan a todos con su conversación para marginarte, aislarte y humillarte. Los cristianos somos molestos e incómodos para muchos, por eso se esfuerzan por hacernos parecer tontos, desinformados y descalificados para dar una opinión razonable y equilibrada.
Lo mismo pasa en las redes sociales, donde los cristianos, inmediatamente identificados, son sometidos a bulling o son troleados. Y es que es muy difícil escapar y mantener independencia de esta cultura de muerte que constantemente nos está bombardeando con una serie de mentiras, falsos valores y errores, pretendiendo con mensajes aparentemente positivos y atractivos, llevarnos al abismo, al vicio, a la perdición y a la muerte. Sin tregua se hace apología al egoísmo, al hedonismo, a la falta de escrúpulos, a la corrupción y al relativismo.